Una de mis mayores virtudes en el Poker es ausentar enemigos con apuestas increíblemente fuertes. Sin embargo, un dia para mi desgracia me jugaron una mala broma y aprendi la lección.
Mis amigos habían organizado un torneo de poker un viernes por la noche. La idea era comer algunos pintxos, tomar unos chupitos y luego armar la mesa. Para completar la cantidad de jugadores del torneo habían invitado a algunos supuestos “jugadores amateurs”.
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